Si no puedes ocuparte ¿a qué preocuparte?
pre-ocuparte?
Si lo que invertimos en la carrera espacial se invirtiese en inversión neurocientífica,(entre inversores invertidos anda el juego, no sé si estamos muy seguros) igual descubríamos en las tripas algún planeta donde migrar cuando nos carguemos la tierra. Dos preguntas:
1 ¿Es relativa la ley de la relatividad?
2 Contra la existencia de Dios. A mí me da igual, yo no creo en él. Pero sería bueno encontrar una fórmula para acabar con “Aquel que se denomina Él” Ecce homo, yo soy el que soy. Y quizá bastaría plantearle la misma pregunta que a la ley de la relatividad: ¿es Dios relativo?
Evidentemente sí. Tanto la ley de la relatividad como la idea de Dios o de Uno, son relativas en la medida en que se dan bajo determinadas condiciones. Una de esas condiciones es el ojo del observador. Cuando éste falte ¿tiene sentido preguntarse si sus creencias eran finitas o infinitas?
La investigación neurolingüística se puede ceñir al estudio del ojo y sus ramificaciones, es decir, mirando al interior. No necesitamos mirar tanto al exterior. Si conseguimos entendernos igual seamos capaces de conocer el mundo, siguiendo el consejo del Oráculo de Delfos: conócete a ti mismo y conocerás el mundo. Nosce te ipsum. Gnothy seautón. (siglo V a.c., hace 2.500 años)
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